Miembro de la Comunión Anglicana Libre - Iglesia Episcopal Libre y de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica. Personería Jurídica 10103 (M.E.C. Uruguay).

lunes, 13 de noviembre de 2017

Declaración Pastoral ante el problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB

 
 
Actualización del documento “Lineamientos Pastorales ante el problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB” del 4 de marzo de 2011.

 
Presentación
 
El problema de discriminación y exclusión que viven las personas GLTB en muchas partes del mundo es grave. En algunos países es explícita la persecución hasta llegar a la cárcel o la pena de muerte. En otros países es más solapada y si bien se habla de tolerancia, hay determinadas acciones que dejan en evidencia hechos de discriminación y exclusión. Esta situación es provocada tanto por el sistema político como por el sistema religioso y clama al cielo por justicia, desde distintos lugares del planeta y Dios no permanece indiferente a ese clamor (Ex 2,24).
 
Nuestra sociedad actualmente practica diversas expresiones de religiosidad, prueba de ello es la presencia de diferentes tradiciones religiosas. Algunas de ellas se caracterizan por incluir a las personas GLTTB, otras lo fueron haciendo con el paso del tiempo, pero algunas aún en la actualidad continúan discriminándolas y excluyéndolas.
 
Las personas GLTB, como parte de este mosaico religioso de la sociedad, también desarrollan su espiritualidad y religiosidad, en unos casos siendo incluidas, en otros siendo discriminadas, producto de la construcción de una sociedad patriarcal, machista y homofóbica, que se refleja en nuestras tradiciones religiosas.
 
En la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana:
 
- sentimos la necesidad de pedir perdón por tantos siglos de discriminación, culpabilización y exclusión hacia la personas GLTB, por parte de quienes se denominan cristianas y cristianos, con el convencimiento que no hay nada más lejos del mensaje inclusivo y liberador de Jesús de Nazaret que juzgar y condenar a las y los semejantes (Lc.6,36-38);
 
- sabemos que durante esos siglos, lecturas fundamentalistas de la Biblia han creado una brecha entre las personas GLTB y el conjunto de la sociedad, promoviendo conductas violentas, que hieren la dignidad y vulneran los derechos de las personas GLTT; pero eso, es sólo una interpretación errónea; la Biblia es la memoria y el testimonio de un pueblo formado por personas diversas, que experimentaron en su vida personal y colectiva, el amor entrañable de un Ser Indecible, Amoroso y Maternal que invita a la humanidad a su Fiesta y a su Mesa (Mt. 22,1-10) sin hacer diferencia entre las personas (Hch. 10,1-34);
 
- reconocemos el esfuerzo que han hecho y continúan haciendo las personas GLTB, en cuanto colectivo, para reivindicar sus derechos y su dignidad, por eso nos ponemos a su servicio ofreciendo lo único que tenemos (Hch. 3,4): el mensaje sanador, liberador e inclusivo que nos dejó nuestro Maestro (Jn 13,13) Jesús de Nazaret, que supo respetar e incluir a personas diferentes (Mt. 9,10), que lo único que condenó fue la injusticia y soberbia de la clase política y religiosa de su tiempo (Mt. 16,1-4);
 
- sabemos que el mensaje de Jesús de Nazaret no es sólo palabras sino fundamentalmente acciones (Mt. 25,34-41), por eso emprendimos hace seis años este desafío pastoral dirigido a las personas GLTB, no como una iglesia para personas GLTB sino como una iglesia que incluye a las personas GLTB. Entendemos que necesariamente, esta pastoral debe de ser liberadora e inclusiva, ecuménica e interreligiosa, donde todas las personas tengan su lugar y puedan experimentar y desarrollar su espiritualidad.
 
No desarrollamos esta pastoral hacia las personas GLTTB por su orientación sexual o sus prácticas sexuales. Eso no tendría ningún sentido. Entendemos que su orientación sexual es una parte constitutiva de su ser; así como hay personas altas y bajas, delgadas y obesas, rubias y castañas, también las hay heterosexuales, bisexuales, gays, lesbianas, trans y queer.
 
Desarrollamos esta pastoral, por la situación de vulneración de derechos en que son colocadas por la sociedad y muchas veces, por los sistemas religiosos, una situación donde su dignidad y sus derechos están en riesgo permanente, por la discriminación y exclusión a que se ven sometidas. Esta situación es la que da sentido y fundamento a nuestra Pastoral hacia estas personas.

 
Fundamentación.
 
Las enseñanzas de Jesús de Nazaret, recibidas a través de los Evangelios, nada dicen en contra de las personas gays, lesbianas, trans, bisexuales y queer, ni de las prácticas sexuales con personas del mismo sexo: el Jesús histórico no condenó a las personas GLTBQ, ni sus prácticas sexuales.
 
Las enseñanzas que nos traen los escritos evangélicos sobre los "delitos sexuales" no se refieren a las personas GLTB, ni a sus prácticas sexuales (Lc. 7,36-50; Jn. 8,1-11), sino a personas heterosexuales y prácticas heterosexuales abusivas, y por lo tanto injustas: el Jesús histórico condenó la injusticia, la discriminación y la exclusión.
 
En la literatura paulina es donde encontramos, aparentemente, condenas tanto a las prácticas homoeróticas como lesboeróticas. Pero luego de un estudio serio y responsable de las Escrituras, sabemos que Pablo nada dice en Rom. 1,26-27 sobre el amor o las relaciones sexuales realizadas con libertad y respeto, entre personas adultas del mismo sexo y que, estas condenas son producto de lecturas fundamentalistas, patriarcales, machistas y homofóbicas, que algunas corrientes cristianas hacen de la carta de Pablo a las comunidades cristianas en Roma: Pablo condenó la idolatría. Si Pablo hubiera condenado a las personas por su orientación o su práctica sexual se habría alejado del mensaje inclusivo de Jesús de Nazaret (Para ampliar este punto, les recomiendo leer “Romanos 2,26-27: una buena noticia para las personas GLTB”).
 
Por lo tanto, desde esta pastoral pretendemos actualizar y reafirmar el mensaje contenedor, sanador, liberador e inclusivo de Jesús de Nazaret, para la humanidad del siglo XXI, en el contexto latinoamericano, donde la inmensa mayoría de las personas GLTBQ son discriminadas, perseguidas y excluidas de la vida eclesial y también social de forma abusiva, generando injusticias.

 
Los lineamientos pastorales
 
Pretendemos que las personas GLTB experimenten, en el espacio eclesial el amor incondicional de Dios que sale a su encuentro, las abraza, restituye su dignidad e invita a su fiesta y su mesa. Para ello nos proponemos:
 
- Abrir un espacio de escucha y diálogo sanador, liberador e inclusivo.
 
- Informar, orientar y acompañar en las diversas áreas de sus vidas.
 
- Generar espacios eclesiales inclusivos y participativos de toda la diversidad sexual.
 
- Trabajar en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas GLTB.

 
Uruguay, 13 de noviembre de 2017.
+ Julio Vallarino.
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

Declaración sobre el rol de las mujeres en la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana.

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Las mujeres en la Iglesia han tenido históricamente un rol secundario. Algunas denominaciones hace años comenzaron a devolver el lugar que en un principio habían ocupado. Otras, en cambio, continúan en la misma posición donde las mujeres están subordinadas a los varones y con argumentos bíblicos descontextualizados, silenciadas y excluidas.
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, nos sentimos en el deber de tomar posición al respecto, puesto que no se trata de un tema menor. Los Derechos Humanos de las humanas son prioridad evangélica cuando son vulnerados.
 
Entrado ya el siglo XXI, habiendo asumido las mujeres un rol destacado en política, economía, cultura, sociedad, la Iglesia no puede continuar con discursos infundados y anacrónicos. Por tal motivo, en esta declaración comenzamos con una reflexión en torno a Jesús y las mujeres para luego, plantear nuestra posición sobre el rol de las mujeres en la Iglesia.

 
Jesús y las mujeres
 
El Evangelio de Marcos es el más antiguo, por lo tanto, el más próximo al Jesús histórico. Se lo fecha antes de la caída de Jerusalén ocurrida el año 70 dC. Por su proximidad histórica al acontecimiento Jesús de Nazaret es que lo prefierimos para reflexionar sobre este aspecto.
 
Si bien Marcos asigna un lugar significativo a las discípulas mujeres no deja de situarlas en un rol secundario en relación a los discípulos hombres. Sin embargo, una lectura “contra cultural” del Evangelio de Marcos, es decir, desde “la resistencia” en clave “jesusiana y no cristiana” permite una comprensión diferente de lo que hasta el momento parecía obvio.
 
La diferencia de clave de lectura, entre “jesusiana” y “cristiana” es fundamental. La primera, sería una aproximación al texto bíblico desde la cercanía a Jesús de Nazaret, es decir, intentar leerlo con los lentes con los que nos transmiten los Evangelios, que leyó Jesús su sociedad, su cultura, su religión; donde la persona, no importa si es hombre o mujer, está por encima de la tradición, de la ley, de las estructuras organizativas que se da una comunidad. La segunda, sería una aproximación al texto bíblico desde el Cristo construido a partir de la fe, producto de una cultura determinada, que debió abrirse y dialogar con otras culturas. Un Cristo producto de doctrinas y dogmas que marca una distancia significativa entre el Jesús histórico y la Comunidad discipular actual.
 
Desde la perspectiva “jesusiana”, las discípulas mujeres pueden ser vistas, como el verdadero modelo de discipulado a seguir, en contraposición a los discípulos hombres que no lograron comprender el mensaje ni la persona de Jesús. Hasta pareciera que Jesús, adopta actitudes que en su sociedad y su cultura era propias de las mujeres, a la hora de proponer el seguimiento a su persona y su proyecto, como la demuestran los siguientes textos:
  • “Entre la multitud había una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre. Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, sin que le hubiera servido de nada. Al contrario, iba de mal en peor. Cuando oyó hablar de Jesús, esta mujer se le acercó por detrás, entre la gente, y le tocó la capa. Porque pensaba: “Tan solo con que llegue a tocar su capa, quedaré sana.” Al momento, el derrame de sangre se detuvo, y sintió en el cuerpo que ya estaba curada de su enfermedad. Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de él, se volvió a mirar a la gente, y preguntó: —¿Quién me ha tocado la ropa?. Sus discípulos le dijeron: —Ves que la gente te oprime por todos lados, y preguntas ‘¿Quién me ha tocado?’ Pero Jesús seguía mirando a su alrededor, para ver quién lo había tocado. Entonces la mujer, temblando de miedo y sabiendo lo que le había pasado, fue y se arrodilló delante de él, y le contó toda la verdad. Jesús le dijo: —Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya de tu enfermedad” (Mc. 10,25-34).
 
Resulta interesante y significativo, releer los signos de sanación obrados por Jesús. En unos hay una demanda expresa de la persona enferma (Mc. 1,40; 10,47). En otros, hay personas que median entre Jesús y la persona enferma aunque esta sea adulta (2,1-12; 7,31-37; 8,22-26). Todos estos casos, la persona enferma es un hombre. Sin embargo, la mujer enferma de hemorragias no tuvo quien la presentara y mediara ante Jesús. Probablemente se encontraba en tal estado de indefensión que ni siquiera pudo abrir la boca para suplicar. Simplemente cree y espera. ¿Cuántas veces habrá sufrido humillaciones por ser mujer, por estar enferma y por ser impura? Triplemente discriminada, victimizada y excluida por una sociedad y una cultura que tiene lugar solo para los hombres, los sanos y los puros. A ésta, temerosa y arrodillada, Jesús sana, restituye su pureza que le permite volver a ser parte de la comunidad y envía. Esta mujer, recorrió el mismo camino de Jesús en su calidad de Siervo de Yavé (Is. 52,13-53-12). Discriminación por su origen (Mc. 6,1-6). Victimización por parte de las autoridades socio políticas y religiosas (Mc. 2,23-27; 3,1-6.22). Exclusión de la comunidad – pueblo (Mc. 14,1-2.45-15,47).
  • “Jesús había ido a Betania, a casa de Simón, al que llamaban el leproso. Mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, de mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Algunos de los presentes se enojaron, y se dijeron unos a otros: —¿Por qué se ha desperdiciado este perfume? Podía haberse vendido por el equivalente al salario de trescientos días, para ayudar a los pobres. Y criticaban a aquella mujer. Pero Jesús dijo: —Déjenla; ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. Pues a los pobres siempre los tendrán entre ustedes, y pueden hacerles bien cuando quieran; pero a mí no siempre me van a tener. Esta mujer ha hecho lo que ha podido: ha perfumado mi cuerpo de antemano para mi entierro. Les aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie la buena noticia, se hablará también de lo que hizo esta mujer, y así será recordada” (Mc. 14,3-9).
 
El mismo texto, pone en comparación las actitudes de la mujer y las actitudes de los hombres, incluido el anfitrión. Marcos plantea que algunos de los presentes se enojaron (14,4) pero su paralelo en Mateo dice que los discípulos se enojaron (26,8), incluso en Juan se dice que Judas Iscariote, uno de los discípulos es quien protesta (12,4-5). Sin lugar a dudas fueron los hombres quienes se enojaron por la actitud de agasajo de la mujer. Sin embargo Jesús la justifica (Mc. 14,6-9).
 
Podemos dar muchas interpretaciones desde una perspectiva cristiana, como la que da Marcos vinculando este suceso con el rito funerario de época. Pero nuevamente desde una perspectiva jesusiana: comprobamos que la mujer fue justificada por Jesús, porque simplemente estaba siendo culpabilizada por sus acciones, porque los discípulos – hombres estaban reproduciendo el modelo cultural donde la mujer es inferiorizada y desvalorada. Ella “hizo lo que pudo” (14,8), lo que tuvo a su alcance, lo que salió de su corazón, para demostrar su amor y admiración a Jesús. Seguramente Jesús valoró su autenticidad, tal como él actuó en la vida.

 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana y las mujeres
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, sentimos el llamamiento a seguir el ejemplo de Jesús que dignificó y liberó a las mujeres de todo el peso cultural que las discriminaba y sometía a los hombres. También sentimos el impulso a enfrentar algunos desafíos:
 
1- Los evangelios también son historias de mujeres, pero al ser contadas por hombres (y vale para todas las Sagradas Escrituras) es necesario “desmantelarlas” del aparato machista y patriarcal, producto de la sociedad y la cultura, que desvirtúan su contenido liberador y dignificador.
 
2- Es necesario devolver la voz a las mujeres silenciadas, invisibilizadas y colocadas en planos secundarios en la historia de la Iglesia. Los Evangelios evidencian, junto a otros documentos de la Biblia Cristiana, que ellas tuvieron un marcado protagonismo junto a Jesús, y en muchos casos superior al de los Doce. Desempeñaron un relevante liderazgo en las comunidades, cumpliendo roles de dirigencia (diáconas y apóstolas, véase Rom 16).
 
3- Jesús no hizo diferencia entre discípulas y discípulos. Estas surgen a partir de los condicionantes epocales de la cultura centrada en el varón. Es más, desde una lectura alternativa o subversiva, como decíamos al comienzo, se podría concluir que Jesús se puso de parte de las mujeres en todas las circunstancias.
 
4- Desde esta lectura, podemos identificar testimonios donde las discípulas mujeres fueron más fieles, más coherentes y más radicales en el seguimiento de Jesús, que los discípulos hombres.
 
Tan evidente resulta la incomodidad de la comunidad discipular masculina, que no solamente silencian a las discípulas mujeres, las ponen en un plano secundario quitándoles protagonismo, sino que las descalifican, malinterpretando y manipulando, por ejemplo, el texto de Mc. 16,9 (cf. Lc. 8,2) presentando abiertamente a María Magdalena como una endemoniada a la que Jesús había liberado. 
 
Pero muy solapadamente dicen que Pedro fue un traidor y un violento, o que los otros diez apóstoles fueron unos cobardes que abandonaron a Jesús, justificando la mediocridad de sus acciones con texto proféticos que tranquilizan sus conciencias y las de algunos lectores asiduos de la Biblia.
 
A partir de esta fundamentación, definimos algunas líneas de intervención pastoral en materia de género:
  • Luchar contra la violencia de género en todas sus formas.
  • Incluir en nuestras comunidades a las mujeres divorciadas.
  • Promover el acceso de las mujeres al diaconado, presbiterado y episcopado.
  • Incluir a las mujeres trans en todos los puntos mencionados anteriormente.
  • No juzgar, ni excluir a las mujeres que han abortado.

Uruguay, 12 de noviembre de 2017.
+Julio Vallarino
Obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.

Declaración Pastoral “Vengan y lo verán”

 
 
DOCUMENTO ECLESIAL SOBRE LAS VOCACIONES MINISTERIALES
 
Presentación
 
El evangelio de Juan nos relata en el diálogo entre Jesús y dos personas que quisieron seguirle, los primeros discípulos: “Ellos dijeron: —Maestro, ¿dónde vives? Jesús les contestó: —Vengan a verlo” (Jn 1,38-39). Con esta interrogante por parte de los dos hombres y esta invitación por parte de Jesús, dejamos instalado el tema de la necesidad de ministros y ministras en la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana que estamos cursando el séptimo año de fundación de nuestra denominación.
 
 
Introducción
 
“Somos parte de la Iglesia de Jesucristo, Una, Santa, Católica y Apostólica” (Documento Constitutivo, 2011. Introducción).
 
Aspiramos a ser una iglesia “profética y comprometida con los valores del Reino, al estilo de Jesús… abierta al diálogo ecuménico e interreligioso” (Documento Constitutivo, 2011. Introducción). 
 
Tenemos presencia en Uruguay y Argentina. “una iglesia pequeña (Mt 13,31-33), de gente sencilla y con limitaciones (1Cor 1,26), abierta a todas las personas (Hch 10), comprometida con los derechos humanos y la dignidad humana (Jn 10,10), radical en el seguimiento del Maestro (Lc 9,62), convencida que Dios guía nuestros destinos (Fil 1,6), emergente en medio de la sociedad, la cultura y las otras iglesias (Mt 5,14-16)” (Documento sobre Nuestra Identidad, 2016). Nos encontramos en estado de misión (Documento Iglesia Misionera, 2012). Sentimos la necesidad de sumar ministros y ministras a la tarea eclesial, por eso, durante el mes de octubre, estaremos trabajando para ello: invitando, informando, orientando.

 
Nuestra identidad.
 
Nos caracterizamos por ser una iglesia ecuménica e inclusiva (Carta Presentación, 2016). “Desde nuestro orígenes hasta ahora participan personas provenientes de las iglesias: Católica Romana, Veterocatólica, Episcopal, Metodista, Ortodoxa Armenia, Luterana y Evangélicas Pentecostales; también la integran personas que se definen como cristianas independientes, agnósticas y ateas; y es que Jesús, el Maestro y el Señor (Jn 13,13) no ha perdido vigencia y capacidad de convocatoria, interpelando a los hombres y las mujeres de todos los tiempos (Mc 1,27), invitándolas a ser parte de su proyecto transformador de la sociedad y la cultura (Mc 10,17-27; Jn 1,35-47), al que llamó Reino (Lc 17,21), cuya concreción es la justicia, la solidaridad y los derechos de todas las personas, especialmente de las oprimidas y excluidas (Lc 4,18-21 cf Is 61,1), para que gocen de vida digna, plena y abundante (Jn 10,10)” (Documento sobre Nuestra Identidad, 2016).
 
Entendemos la catolicidad en su doble acepción de universalidad y ortodoxia (Declaración de Catolicidad, 2015).
 
Entendemos que somos parte de la Iglesia fundada por los Apóstoles y que se mantiene hasta hoy, creyendo, practicando y enseñando aquello que creyeron y enseñaron los Apóstoles (Declaración de Apostolicidad, 2015).
 
Nuestro cuerpo dogmático se remonta a los “concilios ecuménicos de la iglesia no dividida del primer milenio” (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº3).
 
Desde nuestros orígenes adherimos a la Declaración de Utrecht (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº4).
 
Veneramos a María como Virgen y Madre de Dios, de acuerdo a las enseñanzas de los concilios del primer milenio (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº5).
 
Veneramos a las santas y los santos, de acuerdo a las enseñanzas de los concilios del primer milenio (Comunicado Eclesial sobre el perfil de la Iglesia Antigua en el Uruguay, 2015 Nº6).
 
Nos identificamos con el movimiento de Jesús y la iglesia antigua pre constantiniana (siglos I al III): comunidades autónomas y diversas en sus teologías, tradiciones y prácticas litúrgicas, como lo eran las iglesias de Jerusalén, de Antioquía, de Corinto y de Roma, entre otras. Nuestro lema es: “en lo que es necesario: unidad, en lo que es dudoso: libertad, en todo caridad” (San Agustín de Hipona, 354-430).
 
 
Nuestro proyecto eclesial
 
Somos una iglesia que invita a todas las personas a la Fiesta de la Vida (Mt 22,9-10), sin distinción, porque creemos y profesamos “que Dios no hace diferencia entre las personas” (Hch 10,34). Pero no podemos negar, que siguiendo el ejemplo de Jesucristo, sentimos una predilección especial por aquellas personas que, tanto el sistema político como religioso, vulnera en sus derechos y dignidad (Lc 6,21-22), por eso, siguiendo su enseñanza servimos (Mt 20,28; Jn 13,12-17) a nuestros hermanos y nuestras hermanas, que son el octavo sacramento (Mt 25,34-45).
 
Nuestra identidad no se debiera manifestar en las expresiones litúrgicas, en los ornamentos, en los tipos de oración, esa no es la característica de las discípulas y los discípulos de Jesús. Nuestra identidad se testimonia a la sociedad y las otras iglesias, haciendo lo que Jesús nos manda (Jn 15,7): amar (Jn 13,34-35). Un amor que se expresa en comunión fraterna (Hch 4,32-35), en acciones liberadoras y sanadoras (Hch 3,6), en solidaridad (Hch 2,45; 4,34), dando testimonio de nuestra fe (1Pe 3,15). La vida litúrgica es el lugar donde volcamos la fe compartida en estas acciones. Sin un servicio real la vida litúrgica no tiene sentido; el evangelista Juan equipara la Eucaristía al Lavatorio de los Pies (Jn 13,1-20); por eso, Eucaristía y Servicio están intrínsecamente unidos; para las personas miembros de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, no puede haber uno sin el otro. Esta es una característica fundante de nuestro proyecto eclesial.
 
No somos una iglesia de sacrificios, con víctima, sacerdote y altar; esa es herencia pagana asumida por el cristianismo. Somos una iglesia que celebra la vida y el amor incondicional de un Padre Bueno que sale al encuentro de la humanidad, sin tomar en cuenta el pasado, restituyéndole derechos y dignidad (Lc 15,11-32); somos conscientes que compartiendo el sacerdocio universal (1Pe 2,9) participamos de la Eucaristía siguiendo el mandato del Señor (1Co 11,24).
 
 
Nuestra invitación
 
Está claro, que generalmente uno escribe el deber ser y no lo que es, pero con este horizonte, caminamos tras las huellas del Señor (Lc 5,11), seguros de que nos cuida (2Cor 12,9) en el camino de la vida y compensa nuestras falencias (Sal 137,8). Por lo tanto, si compartes nuestra identidad y nuestro proyecto eclesial, te invitamos a ser parte de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, donde sea que te encuentres, pues aún desde “la diáspora” es posible formar y ser Iglesia. Por eso, si sientes el deseo de seguir y servir al Señor en esta comunidad eclesial, con Él te invitamos a que vengas a experimentar junto a nosotros y nosotras el llamado del Maestro (Jn 11,28), desarrollando tus dones de acuerdo a la vocación a la que te sientas llamado o llamada, laical o clerical. Sin importar tu estado civil o tu orientación sexual (Hch 10,34).
 
 
No dudes en contactarnos:
 
 
Desde el 10 de octubre hasta el 9 de noviembre estaremos orando por y trabajando para, la incorporación de candidatos y candidatas al ministerio, laical o clerical. Cada año, será el “mes vocacional”.
 
Bendiciones a todos y todas.
+Julio, Obispo de la Iglesia Antigua - Diversidad Cristiana. Personería Jurídica 10103
Miembro de la Comunión Anglicana Libre, de la Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica, de la Conferencia Episcopal Ecuménica Latinoamericana.

Declaración de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana sobre el Obispo José Ricardo Ferreira de Souza 13 de setiembre



 
La Comunión de Iglesias de Tradición Católica y Apostólica (CITCA) de la cual somos parte, la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, en el 9º Sínodo realizado en la ciudad de San Cosme, República Argentina, los días 21 y 22 de julio, declaró al día 13 de setiembre, en memoria del Obispo José Ricardo Ferreira de Souza.
 
La figura del Obispo Ferreira de Souza es cuestionada por algunos sectores del catolicismo independiente, sectores a los que perteneció y participó activamente. En torno a su episcopado se han levantado afirmaciones como que su consagración episcopal no es válida:
 
- Porque no se trató de una celebración de Consagración Episcopal sino de una clase magistral de Liturgia, argumento que cayó al presentarse videos de la ceremonia que dejan claramente confirmado que es una celebración eucarística donde se consagra a Ricardo Ferreira de Souza como obispo por mandato del Patriarca de la ICAB.
 
- Porque hubo un delito de simonía al entregarle, supuestamente el Obispo Ricardo Ferreira de Souza cierta cantidad de dinero a su consagrante el Obispo José Tenca Rusconi, argumento que cayó puesto que posteriormente fue negado por alguno de sus acusadores; sin embargo, aún habiendo simonía el sacramento es válido aunque no lo fuera lícito lo que demuestra la falta de formación en teología sacramental de sus acusadores.
 
- Finalmente, cuando cayeron los argumentos anteriores, se pone como planteo final la “recta intención del consagrante” que al parecer no existió. ¿Cómo constatar esta afirmación cuando el consagrante está muerto? Y ¿cómo dar veracidad a esta afirmación cuando las dos anteriores no lograron sostenerse frente a las pruebas?
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana cuenta, además de los videos, con documentación escrita y documentada por escribano público, donde la validez y licitud de las ordenaciones y consagración episcopal del Obispo Ferreira de Souza quedan afirmadas incuestionablemente.
 
La Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana, entre otras líneas de sucesión apostólica, cuenta con la del Obispo José Ricardo Ferreira de Souza a quien reconocemos como fundador de la Iglesia Viejo Católica en América y uno de los líderes del movimiento católico independiente en el Rio de la Plata. Como todo hombre, desarrolló su vida entre aciertos y errores, pero nada de eso hace que sea cuestionable su sucesión apostólica. Y quienes continúen difamando su memoria deberán presentar pruebas dejando atrás los rumores infundados, así como nosotros presentamos las pruebas de lo que afirmamos.
 
Montevideo, 13 de setiembre de 2017.
+Julio Vallarino, obispo de la Iglesia Antigua – Diversidad Cristiana.